Historia Anglicana 5: El viraje a Suiza: Zúrich, Ginebra y la revolución litúrgica de Eduardo VI

La muerte de Enrique VIII en 1547 supuso un viraje radical en la orientación doctrinal de la Reforma Inglesa. Con la llegada al trono del niño rey Eduardo VI y el establecimiento de un Consejo de Regencia favorable al evangelismo, el arzobispo Thomas Cranmer asumió el control teológico. Durante este periodo, la influencia dominante en Inglaterra dejó de ser el luteranismo alemán para alinearse decididamente con los centros reformados de la Confederación Suiza: Zúrich y Ginebra.

Cranmer convirtió a Inglaterra en un puerto de acogida para teólogos continentales de primer orden que huían de los conflictos religiosos en el Imperio. El reformador de Estrasburgo, Martin Bucer, fue nombrado Regius Professor de Teología en Cambridge, mientras que el florentino Peter Martyr Vermigli asumió el mismo cargo en la Universidad de Oxford. Simultáneamente, el arzobispo mantuvo una constante correspondencia con Heinrich Bullinger en Zúrich y con Juan Calvino en Ginebra, solicitando consejo para la reorganización litúrgica.

El resultado maduro de esta colaboración fue el Libro de Oración Común (Book of Common Prayer). La primera edición de 1549 sustituyó el latín por el inglés vernacular en el culto público. Sin embargo, la revisión de 1552 dio un paso teológico trascendental al adoptar una doctrina eucarística plenamente reformada, rechazando tanto la consustanciación luterana como la transustanciación católica para definir la eucaristía como un acto de comunión espiritual y memoria de la fe.

En el ámbito estético y práctico, la reforma eduardiana transformó las parroquias. Los altares de piedra fueron sustituidos por mesas de madera, las vestimentas sacerdotales complejas fueron simplificadas y se ordenó el blanqueamiento con cal de las pinturas murales e imágenes religiosas.

La definición dogmática de este periodo culminó en 1553 con la redacción de los Cuarenta y Dos Artículos. Redactados principalmente por Cranmer, estos artículos codificaron la teología de la gracia y la salvación de impronta calvinista y reformada, estableciendo el marco dogmático que definiría a la iglesia antes de la muerte prematura del monarca.