Un episodio singular dentro de las dinámicas internacionales del anglicanismo durante el reinado de Isabel I fue su papel como centro de acogida para los heterodoxos perseguidos por la Inquisición Española. A mediados del siglo XVI, el Monasterio Jerónimo de San Isidoro del Campo, situado en Santiponce (Sevilla), se convirtió en el foco eclesial de un activo círculo de monjes humanistas influidos por las lecturas bíblicas protestantes.
Tras ser descubierto el grupo por el Santo Oficio en 1557, una docena de religiosos logró huir de la península ibérica en una riesgosa travesía hacia territorios reformados. Entre estos exiliados destacaron Casiodoro de Reina, Cipriano de Valera y Antonio del Corro. Atraído por el clima de tolerancia del Asentamiento Isabelino, Casiodoro de Reina desembarcó en Londres en 1559 con el objetivo de estructurar pastoralmente a la creciente diáspora hispana.
Bajo el amparo y la jurisdicción episcopal del obispo de Londres, Edmund Grindal, la congregación española fue autorizada a reunirse en la iglesia de St. Mary Axe. Para dotar a esta parroquia exiliada de reconocimiento civil y teológico, Casiodoro redactó en enero de 1560 la Confesión de Fe de los Protestantes Españoles (Confessio Hispanica), integrando a la comunidad castellana en la red de «Iglesias de Extranjeros» bendecidas por la Corona anglicana.
A pesar de la incesante persecución desplegada por los diplomáticos y espías de Felipe II en Inglaterra, Casiodoro trabajó incansablemente en la traducción directa de las Escrituras al español desde las fuentes hebreas y griegas. Obligado a abandonar Londres en 1563 por infundadas controversias, culminó su labor en Suiza, imprimiendo en Basilea en 1569 la monumental Biblia del Oso, la primera versión completa de la Biblia en castellano de origen protestante.
Esta obra fue posteriormente revisada por su compañero de exilio isidoriano, Cipriano de Valera, y publicada en Ámsterdam en 1602. La traducción Reina-Valera perdura como el texto Bíblico clásico por excelencia del protestantismo de habla hispana en todo el mundo, ligando los orígenes del evangileo hispanohablante al asilo prestado por la Iglesia de Inglaterra.
